Hola !!!
Después de debatir con Rocky infinidad de veces el tema de dar cuerda, creo y digo creo, que voy entendiendo algo.
De lo que sí me doy verdadera cuenta es de que cuánto más sé de caballos, menos sé de caballos.
El liderazgo de un caballo, es algo que cuesta de conseguir (debido sobre todo a nuestro desconocimiento sobre su naturaleza y sus jerarquías), pero que se pierde en milésimas de segundo y creo que es muy importante conseguirlo pie a tierra para luego no tener problemas en la monta.
Yo opino que el tema de la cuerda, por lo menos para lo que yo hago, es más una cuestión psicológica que física, también influye mucho lo que uno pretenda conseguir dando cuerda.
Lo que yo pretendo, es que el animal esté pendiente de mí, atento a todo lo que le pida, no pretendo cansarlo físicamente (es una incongruencia alimentarlos con piensos energéticos para después tener que agotarlos dando cuerda para que quemen energía, debemos saber utilizar esa energía) sino ganármelo mentalmente captando toda su atención.
Como el domingo se nos fue al traste la salida, porque para variar, llovía, me dediqué a trabajar a Frodo pié a tierra, lo estuve ramaleando un buen rato y cuando observaba que dejaba de prestarme atención, hacía giros, cambios de dirección y cosas así para que volviese a fijarse en mí, después vino el tema de darle cuerda.
Debido al poco tiempo que llevamos con caballos, creo que habré dado cuerda a un caballo tres o cuatro veces (cuando los teníamos en casa, salíamos directamente a la montaña), pero el domingo, con Frodo, aprendí un montón de cosas.
La más importante de ellas, fue que me dí cuenta de lo mucho que les gusta a los caballos agradar y que les digas muchas veces lo bien que hacen las cosas, si los tratas con respeto, se desviven por tí.
Cuando le daba cuerda a Frodo y siempre hablo desde la ignorancia, me miraba con su ojo (dijo su ojo y no sus ojos porque el otro ojo, estaba en el lado exterior y no me veía, no sé si me explico) y cuando por mi culpa la cosa no salía como debiera, se paraba y me miraba de frente como queriendo decir:
A ver tía, qué hago, es que no te entiendo!!!!! mándame mejor !!!!, quieres que haga esto?,
entonces lo llamaba, venía a mí y lo acariciaba para demostrarle que él lo hacía bien, intentaba entenderme, que ya es mucho, es responsabilidad nuestra como propietarios de caballos que somos, hacer lo posible para ponerles las cosas fáciles, hacer lo posible por entender su lenguaje y también me di cuenta del gran nivel de tolerancia que tienen, no son rencorosos, saben perdonar nuestro fallos.
En fin, voy a dejarlo aquí porque no pararía.
Venga, un saludo.
